Ribesalbes,
junto a Berita y Trucelles fueron alquerías musulmanas bajo la influencia
del castillo de Onda. Ribesalbes fue dado a poblar por el rey Jaime I
a Guillermo de Pau en 1235. A principios del Siglo
XV, pasa a ser del dominio de Domingo Ros de Ursinos, quien otorga
la carta puebla a sus pobladores el 7 de marzo de 1405. En 1781, reinando
Carlos III, se instala una fábrica de loza a
cargo de Joseph Ferrer, director de la fábrica del Conde de Aranda de
Alcora. Esta instalación se debió a la abundancia de excelentes arcillas
utilizadas como materias primas en la confección de la cerámica.
Este hecho dió origen a
la larga y fecunda tradición ceramista de la población. La
cerámica de Ribesalbes se caracteriza por su rica policromía,
factura rápida y suelta y por sus singulares decoraciones florales. En
1850 en la población existían 12 fábricas de loza y cuatro tahomas de
barniz, número que con altibajos se mantuvo durante todo el siglo XIX.
Durante el siglo XX se
produce la industrialización del municipio. Esta industrialización se
hace en torno a la fabricación de cerámica. En la
actualidad Ribesalbes es un pueblo eminentemente industrial
dedicado a la fabricación de cerámica artística, azulejos, piezas
complementarias, esmaltes, colores cerámicos, etc....
Localidad
situada a 27 kilómetros de Castellón de la Plana, forma parte de
la comarca de la Plana Baixa. Su altitud sobre el nivel del mar es de 172
metros y posee un término municipal de 8,4 kilómetros cuadrados.
Enclavado originalmente en la ribera izquierda de un valle de tierras
blanquecinas, excavado por el río Mijares. La etimología de la palabra
corresponde a la contracción de dos palabras valencianas que lo describen
como "el de las blancas riberas".
En este valle se encuentra el yacimiento paleontológico de la Rinconada
que data del Mioceno y que constituye uno de los yacimiento más
importantes de Europa para el estudio de la fauna y flora de este periodo.
Se
trata de un pueblo eminentemente industrialque posee una rica
producción de cerámica artística continuadora de la iniciada en el
siglo XVIII por Joseph Ferrer.