También cuenta el museo con una sección de
Prehistoria, ( puntas de flechas, hachas, bifaces, raspadores )
resulta muy interesante conocer los orígenes del hombre. Y nada mejor
que tener una buena representación de las herramientas que utilizaban
los hombres primitivos, mas rudimentarias en el Paleolítico y mas
evolucionadas en el Neolítico, con el paso del tiempo el hombre paso
de ser un cazador nómada a practicar la agricultura y a domesticar
animales esto lo convirtió en sedentario y fue el comienzo de los
primeros grandes asentamientos o poblados.
PREHISTORIA
Con la retirada del hielo que había
cubierto Europa Central y Occidental durante la última glaciación, se
acabo el período llamado Pleistoceno y se inicio la formación del
clima actual, es decir el Holoceno, dentro del cual nos encontramos
actualmente.
Este hecho significa un cambio profundo en la
forma de vida del hombre del paleolítico.
La fauna (bisontes, renos,...) comenzarán a
emigrar hacia el norte, a las zonas de pastos que se forman por
la retirada de los hielos y por lo tanto los alimentos comienzan a
escasear.
El punto más crítico lo encontramos en las tierras
que rodean al Mediterráneo, donde el clima cada vez es más seco y
cálido.
Las tres edades más características de la
prehistoria son el Paleolítico, Neolítico, y la edad de los metales.
Paleolítico: de 600 a 10.000 años
Neolítico: de 9.000 a 4.000 años a.C.
Edad de los metales: 5.000 años a.C.
PALEOLÍTICO
El hombre construye instrumentos de caza a partir
de piedras mediante la técnica del tallado (golpear hasta crear filo
con una piedra, hueso o boj).
Utilizaban 3 tipos de piedra: Industria lítica
Siles (el más utilizado)
Pedernal
Obsidiana
NEOLÍTICO
Se pasa de la economía depredadora a la productiva, aprenden a pulir
las piedras y a cultivar plantas y criar animales, aparece al
cerámica y los primeros poblados, las tribus se vuelves sedentarias.
LA EDAD DE LOS METALES
El uso de los metales nace en la Península de Anatolia a partir del 5.000 a.C.
De allí se difunde a Mesopotamia y Egipto; carecen
de yacimientos minerales y se inicia un comercio de metales a través
del Mediterráneo, en busca de cobre y estaño.
Este contacto permite la difusión de su
conocimiento y permite el desarrollo cultural de los pueblos que
comerciarán con los orientales, como es el caso de la Península
Ibérica.